Comienzan a tirar los dados, y el que tenga el caramelo correspondiente a la combinación de
colores obtenida, podrá colocarlo sobre el tablero situado en el centro. El primero que se quede
sin caramelos, gana la partida. También en esta variante puede determinarse un tiempo, por
ejemplo, diez minutos, o una cantidad antes de comenzar el juego, para que éste no se pro-
longue demasiado. El jugador que al final del tiempo establecido tenga menos caramelos, gana
la partida.
Consejos para los padres
Podrá añadir o retirar caramelos en función de la edad de su hijo/a. Al principio, para que apren-
da y nombre los colores, utilice sólo los caramelos con un solo color. Aumente gradualmente el
número de caramelos, pasando a los que tienen dos colores y, por último, todos los caramelos
juntos. Es mejor que haga las variantes sin prisa. Déle a su hijo suficiente tiempo para que
busque el caramelo acertado, incluso cuando usted ya lo haya podido encontrar. El juego es
idóneo para toda la familia.
Lleve el juego cuando vaya de visita a casa de los abuelos; también ellos lo van a disfrutar.
Consejos para educadores/a
Describir (edad: 4+):
En esta variante no se precisan los dados. Se decide quién va a comenzar el juego, y éste
elige un caramelo sin decírselo a nadie. Tendrá que describírselo a los demás jugadores.
La descripción debe incluir la forma, el dibujo y los colores que tiene. El jugador que
encuentre antes el caramelo, se lo puede llevar.
Aprender los colores primarios y secundarios (edad: 4+):
Deje que los chicos pinten sus caramelos preferidos o que los inventen. Ponga primero
solo los colores primarios, el rojo, el amarillo y el azul, además del blanco y el negro para
aclarar u oscurecer. Deje que los chicos experimenten y mezclen los colores a su antojo.
Posteriormente puede mostrarles a partir de qué combinaciones surgen los colores
secundarios.
Alimentación sana (edad: 4+):
Los caramelos están dulces y ricos, pero no deberíamos comer muy a menudo. Aborde
junto con los niños el tema de la "alimentación sana". Prepare un cartel con la "pirámide
alimentaria" que incluya alimentos saludables y no tan saludables. Los chicos podrán
observar qué alimentos son especialmente importantes y qué otros han de comerse
solo ocasionalmente.
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