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La cuerda no debe exponerse a líquidos, sólidos, gases, nieblas
sustancias como ácidos, bases y disolventes que puedan deteriorar la
cuerda.
PRECAUCIONES
Antes del primer uso, es imprescindible desenrollar la cuerda para evitar
torceduras y retorcimientos.
La cuerda debe estar protegida contra cantos cortantes, caída de piedras,
piolets, crampones, cualquier cosa que pueda cortar las fibras internas o
externas de la cuerda.
El roce de dos cuerdas a través de mosquetones o maillones induce calor
que podría provocar su rotura.
Evite realizar rápeles o descensos demasiado rápidos, ya que podrían
quemar la cuerda y acelerar el desgaste de la funda. La temperatura de
fusión de la poliamida es de 230 ℃. Esta temperatura se puede alcanzar
durante descensos muy rápidos.
Revise los mosquetones y descensores en busca de rebabas o
enganchones que puedan dañar la cuerda.
Es aconsejable no intercambiar las funciones de los mosquetones .
Reserva algunos exclusivamente para pasar la cuerda y utiliza otros
diferentes para sujetar los anclajes. Este último uso puede rayar el
mosquetón, provocando el deterioro de la cuerda que lo atraviesa.
Cuando es afectada por el agua o el hielo la cuerda se vuelve mucho más
sensible a la abrasión y pierde fuerza . Por lo tanto, se deben tomar
precauciones adicionales en condiciones de humedad o hielo.
La temperatura a la que se utiliza la cuerda nunca debe exceder los 80 ℃.
Por último, considere siempre la posibilidad de rescate antes y durante el
uso en caso de dificultades.
CUIDADO Y MANTENIMIENTO
No se debe permitir que una cuerda entre en contacto con agentes
químicos, particularmente ácidos que pueden destruir las fibras sin
evidencia visible.
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